Formas de encarar la reforma según el espacio
No trabajamos con paquetes cerrados. Cada proyecto se arma a partir de lo que el lugar realmente permite: cuántos metros hay, cómo circula la gente y qué decisiones conviene tomar primero. Lo que sigue son tres escenarios frecuentes en Buenos Aires, con las diferencias que más pesan en cada uno.
Casa de barrio
En una casa con patio o pasillo largo, la conversación suele empezar por la circulación entre ambientes y la luz natural. Ahí importan la carpintería fija, los vanos que conectan el frente con el fondo y la posibilidad de sumar un ambiente sin perder el patio.
El relevamiento registra alturas, aberturas y el estado de las instalaciones. De ahí salen los planos y el cómputo que ordena qué oficios entran y en qué orden.
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Departamento chico
Cuando cada metro cuenta, el amoblamiento a medida y la iluminación por capas resuelven más que una obra grande. Guardado vertical, muebles que no invaden el paso y luces separadas para leer, cocinar y descansar cambian el uso diario.
Medimos con cuidado antes de dibujar: zócalos, sentido de apertura de puertas y ubicación de tomas definen qué se puede mover sin forzar el espacio.
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Local comercial
En un local, el recorrido del cliente y la exhibición mandan. La vidriera necesita su propia luz, el mostrador otra, y los materiales de alto tránsito deben resistir el uso sin verse gastados a los pocos meses.
El proyecto define la organización del espacio, la temperatura de color y las terminaciones antes de comprar artefactos o muebles, para no rehacer lo que ya estaba resuelto en el plano.
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Si todavía no tenés claro en qué escenario entra tu espacio, alcanza con escribir con las medidas y una idea de lo que buscás. Con eso armamos una primera propuesta y vemos qué conviene priorizar. Podés ver también la presentación del estudio.